[ENTREVISTA DE 2010 – IN MEMORIAM] Alberto Fouillioux: “Riera profesionalizó el fútbol chileno, Bielsa lo reprofesionalizó”

En 2010, un poco antes del mundial de Sudáfrica que marcaba el regreso de Chile a la copa del mundo, le hice esta entrevista -para una revista digital que ya no existe- a Don Alberto Fouillioux para que me contara su experiencia como seleccionado mundialista. La entrevista desapareció junto con la página web de la revista, pero por suerte conservé el archivo y la quise publicar ahora aquí para recordarlo como se merece, con su historia y testimonio como fuente de conocimiento para quienes no vivimos esa época.

Ocho años pasan para todos, pero no quise hacerle muchos cambios al texto, porque mi forma de escribir también es un reflejo de quién yo era en ese tiempo, aunque ahora me sienta una persona y profesional completamente distinta.

El último párrafo me golpeó mucho cuando lo volví a leer, justo en esta circunstancia. Por lo que leerán a continuación y por todo lo que pudimos disfrutar de él como comentarista, el recuerdo de Don Tito Fouillioux es eterno.

ENTREVISTA:

Alberto Fouillioux, comentarista deportivo y exseleccionado nacional en los mundiales de 1962 y 1966:

“RIERA PROFESIONALIZÓ EL FÚTBOL CHILENO Y BIELSA LO REPROFESIONALIZÓ”

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“Llamar sólo por su nombre y apellido a un hombre tan cálido, amable y caballero -como quedan pocos- sería realmente frío. Siento que Don Tito es quizás el apelativo más respetuoso, y a la vez cercano, para nombrar a un verdadero referente del fútbol nacional, tanto en su calidad de ex jugador como de icónico comentarista deportivo. Sin duda, Don Tito Fouillioux es un hombre lleno de historia.

Hoy, a sus 69 años, sigue siendo “mateo” y riguroso en cada información que da. Incluso, en un gesto de consideración que aprecié con todo el corazón, llegó a la entrevista con un libro que contenía toda la historia estadística de la selección chilena, para ser absolutamente preciso en el generoso relato que me regaló de su experiencia como seleccionado nacional mundialista.

El libro muestra además una bella foto coloreada de la Copa del Mundo jugada en Chile, donde está la selección nacional formada, con él agachado en la línea inferior. Viéndola, no puedo evitar reparar en el detalle y comprender perfectamente por qué hace 40 años atrás las mujeres de esa época llegaron a cantarle “Tito, Tito mi amor”.

Pocos saben que en el mundial del ’62, Fouillioux fue el integrante más joven del plantel junto con, el también mítico, Honorino Landa. Tenía apenas 22 años y había comenzado su carrera en La Roja juvenil anterior a ese período, con apenas 18.

Su primera nominación adulta llegó en diciembre de 1959, en sincronía con el partido de despedida de otro enorme astro del fútbol chileno y de las comunicaciones del deporte, Sapito Livingstone.

Don Tito recuerda todo con una memoria maravillosa:

“Yo fui parte de un proceso bastante largo porque en 1958 asumió como director técnico nacional en Chile Fernando Riera, para comenzar la preparación de un equipo para el mundial del ’62. Y en algo bastante similar a lo de Marcelo Bielsa, Riera comenzó con gente nueva, creando una selección juvenil de la cual formé parte. Como anécdota puedo recordar que de aquellos que iniciamos el camino, sólo cuatro llegamos al campeonato mundial: Luis Eyzaguirre, Jorge Toro, Honorino Landa y yo. Como había andado bien en la selección juvenil, Fernando Riera me llamó para el partido de despedida de Sergio Livingstone. Junto con Eyzaguirre nos citaron y estuvimos en la banca solamente. Ese es el primer recuerdo que tengo de la selección mayor. Esa noche en que se despidió Sergio Livingstone, Chile le ganó por primera vez, en partido amistoso, a Argentina por 4 goles a 2.”

Su primer partido oficial jugado como seleccionado nacional llegó tres meses más tarde. Fue frente a Alemania Federal en Stuttgart, el 23 de marzo de 1960 con sólo 19 años. Los germanos nos ganaron por 2 a 1 y Don Tito dio el pase del gol que marcó Juan Soto. Ese partido formó parte de una gira europea de La Roja de ese tiempo.

Al parecer, los hitos de su carrera en la selección ocurrían cada tres meses, porque en junio de ese mismo año, el joven Tito Fouillioux marcó su primer gol “Clase A”, como él lo llama, frente a Uruguay en un partido amistoso disputado en el Estadio Nacional de Santiago.

“Perdimos 3 a 2 en ese partido – recuerda él- . Yo ingresé y marqué el gol. Me acuerdo que lo más curioso es que lo hice de cabeza.”

Don Tito dice que cuando Chile ganó la sede del mundial, él era muy joven y no se imaginaba ni esperaba que pudiera estar en la selección que jugaría esa Copa del Mundo. Es más, ni siquiera estaba en los planes del comité organizador, en ese momento, repatriar al técnico Fernando Riera desde Portugal para hacerse cargo del proceso seleccionador. Sin embargo, eso finalmente ocurrió.

Para fortuna del fútbol chileno, Riera trajo toda su experiencia y especialización técnica europea. “Sobretodo –apunta Fouillioux- en lo que tenía relación al “fuera de la cancha” y la metodología de entrenamiento”.

A este respecto, Don Tito hace una analogía entre Riera y Marcelo Bielsa:

“Podríamos decir que Riera profesionalizó el fútbol chileno. Con él se dio un paso muy adelante que después del mundial desgraciadamente se perdió. La similitud que yo hago con Bielsa es que ahora él reprofesionalizó el fútbol chileno, que había tomado la micro equivocada.”

Teniendo una impresión tan buena, y revolucionaria para ese tiempo, del sistema de trabajo al que se sometió como pupilo de Riera, intuyo que entonces él debe haber sido el mejor técnico que tuvo en su vida futbolística y no estaba equivocada:

“Sí, lo fue. Sobretodo en esa etapa del mundial. Después también lo tuve en la Católica. Y aunque estuve con muchos técnicos buenos en Chile y en Francia, el que me marcó más indudablemente fue Fernando Riera”.

¿En qué sentido? ¿El trataba de sacar lo mejor de ud.?

 – “Claro. Él despertó una inquietud en mí de enfocar el fútbol como una profesión. Además Riera le dio dignidad al jugador de fútbol, que pasó a ser un ciudadano respetado.”

Y aquí Don Tito me cuenta algo que no me habría imaginado si no lo hubiera escuchado de alguien que lo vivió personalmente:

“Te voy a contar un detalle: Antes de Riera, cuando la selección iba a un lugar público, como un restaurant por ejemplo, le acomodaban un comedor aparte, como si fuéramos ciudadanos de segunda clase. Pero Riera exigió que se nos sirviera en mesas igual que a toda la gente. Obviamente, él exigía un comportamiento como el que debe tener el huesped de un hotel o alguien en un restaurant”.

Su revelación me desconcierta y quizás pienso que los jugadores eran apartados para que la gente no se acercara a molestarlos, como sucedería ahora. Pero el “No, no, no” de Don Tito es rotundo. Su explicación es coherente con la sociedad de aquellos tiempos:

En esa época, antes de Riera, “los jugadores de fútbol eran símbolo de mala conducta”, similar a como se percibe ahora. Sólo que – a diferencia de los tiempos actuales en que este comportamiento hace que muchos jugadores pasen a ser personajes de farándula más famosos por sus escándalos que por su rendimiento deportivo- hace 50 años atrás esta conducta resultaba en discriminación social para los futbolistas.

Tito Fouillioux cuenta que llegó a jugar el mundial del ’62, no bajo una convocatoria inmediatamente anterior, sino que fue parte del equipo que Fernando Riera formó y fogueó especialmente en el año ’61 y que resultó en un cuadro invicto, compacto, con experiencia y, sobretodo, con un engranaje bien conectado en la base de un gran entendimiento entre jugadores.

Gracias a esto, el debut mundialista de Chile en el Estadio Nacional frente a Suiza ocurrió con un equipo que –Don Tito dice- “la gente ya conocía de memoria” La misma que él usa para repetir la formación rapidísimo, sin titubear ni equivocarse: “Scuti, Eyzaguirre, Contreras, Sánchez, Navarro, Toro, Eladio Rojas, Ramírez, Honorino Landa, Alberto Fouillioux y Leonel Sánchez.”

La experiencia de ese primer partido mundial fue para él “inolvidable”.

“De partida, jugamos con camiseta blanca, porque Suiza era rojo. Y el partido se demoró 10 minutos en comenzar porque a la persona encargada de llevar el balón oficial, se le había quedado en el hotel Carrera. A pesar de eso, comenzamos el partido. Como 15 minutos jugamos con una pelota de entrenamiento y ahí Suiza nos hizo el gol. Pero después cuando llegó la pelota nueva, llegó el Chile nuevo . Era un equipo que jugaba muy bien. Ahora afortunadamente hay imágenes de eso, que se han rescatado para el Museo de la Moda fundamentalmente, y ganamos 3-1 a Suiza”.

De ese primer match, Don Tito rescata una escena que existe en el archivo filmográfico: “Mucha gente recuerda cuando anotamos el primer gol, entré yo con Leonel Sánchez, no la alcancé a tocar y entró detrás mío Leonel para marcar el empate. Como yo seguí mi carrera, me agarré de las mallas y festejaba para un poco botar la tension que tenía. Es un recuerdo inolvidable.”

En el segundo encuentro de Chile contra Italia, él marcó un gol que le anularon, pero vino el infortunio de su lesión y el final de su participación mundialista. Fouillioux recuerda que fue un partido violentísimo del que hace poco vio imágenes y hasta confiesa haber sentido vergüenza de haberse visto a sí mismo pegando una patada muy poco sutil. Sin embargo, el esguince que lo sacó de la Copa del Mundo no fue provocado por un italiano, sino por patear un centro con un carrerón que no pudo frenar a tiempo. Con el vuelo, siguió de largo y chocó contra un fotógrafo que estaba a la orilla de la cancha. Se desestabilizó, cayó mal y no pudo seguir. Terminó con un yeso que, aunque se lo quitaron para el partido contra la Unión Soviética en Arica, no le bastó para recuperarse cien por ciento.

Don Tito dice que la mitad vacía del vaso de sus recuerdos es que los rivales que luego le tocaron a Chile después de Italia eran muy favorables para el tipo de juego que tenían él y Honorino Landa. Fue inevitable preguntarme si acaso la selección hubiera llegado a la final de haber seguido jugando el tándem Landa-Fouillioux.

“Nosotros le abríamos camino a los que venían de atrás. Por eso hicieron goles Jaime Ramírez, Eladio Rojas, Leonel Sánchez y nos quedó esa pena de no haber podido estar por una lesion”.

Del paso chileno por el mundial de Inglaterra ’66 Don Tito tiene malos recuerdos, pues reconoce no haber llegado en su mejor forma física. Y en realidad ningún jugador llegó bien. Pues habían tenido una gira previa larguísima y extenuante por distintos países y continentes. Él describe a esa selección como un plantel desgastado anímicamente, agotado, triste y sin chispa. “Nunca tuvo la alegría de jugar ni la ilusión del equipo del ‘62”.

La gran lección que él saca de esa experiencia es algo que bien puede servir de gran consejo para Bielsa y su selección: El rendimiento de Chile en Sudáfrica depende en gran medida de cómo llegue el equipo.

“Hay que llegar con todas las pilas puestas. En los 10 días previos, la selección se juega todo el mundial”.

Alberto Tito Fouillioux forma parte de una generación de la que pocos quedan y le agradezco infinitamente haber compartido unos minutos de su historia conmigo.

Que personajes emblemáticos de aquellas décadas de nuestro fútbol compartan sus recuerdos con nosotros antes de que partan, más que su deber, es el nuestro. Si hablamos con ellos, rescatamos nuestra memoria y si salvamos nuestra memoria, estamos salvando entonces nuestra historia. Gracias, Don Tito.”

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